Once meses de gobierno y no han hecho el presupuesto del 2012

Posted on Miércoles 9 mayo 2012


A finales del mes de marzo, el alcalde de Calp, César Sánchez, y el concejal de Hacienda, Paco Cabrera, informaban que “el próximo viernes, día 30 de marzo, se aprobará, en un pleno extraordinario el plan de ajuste que se elevará a la Intervención del Estado para poder hacer frente al pago de la deuda heredada con los proveedores para dar cumplimiento a la ley del Gobierno”.

Aprovechando la comparecencia ante los medios de comunicación, Sánchez anunciaba que esperaba poder aprobar en el pleno ordinario de abril las nuevas cuentas para el actual ejercicio de 2012, aún pendientes debido al plan de ajuste, y que se situarán en 28 millones aproximadamente.

A finales del pasado año, el portavoz del gobierno urgía a los sindicatos parra cerrar el acuerdo sobre los despidos de los trabajadores municipales, argumentado entre  otras razones, la necesidad de elaborar el presupuesto de 2012.

En el último pleno, el alcalde, en su afán de proclamarse autor de todo lo beneficioso, dijo que “yo en un mes he hecho y aprobado un presupuesto, que Uds. (oposición), no hicieron durante cuatro años”. Lo que no dijo el alcalde, e s que es el presupuesto que fue aprobado inicialmente por la anterior corporación bajo la presidencia de Ximo Tur, y que el actual gobierno, sólo ejecutó el  paso de la aprobación definitiva del mismo.

Ha pasado marzo, abril y parte de mayo y del presupuesto,  no se tiene constancia.

Este viernes, se celebra el pleno ordinario correspondiente al mes de mayo, y en cual se dará cuenta de la liquidación del presupuesto municipal de 2011, y que según la ley se debería haber remitido  copia de la liquidación a la Administración del Estado y a la de la Comunidad Autónoma antes de finalizar el mes de marzo .

Según la información de la que disponemos, las cuentas del año pasado vuelven a producirse en negativo, incrementado así el estado de remanente de tesorería. Un dato significativo son los 7,5 millones de euros que han sido calificados como de imposible o difícil recaudación.