In Memorian Paco Soldevila

Posted on Miércoles 18 julio 2012


Su nombre en realidad era FRANCISCO PERIS GINER, pero todo el mundo en Calpe y en casi todo el planeta le conocía como “PACO SOLDEVILA.”
Lo que yo sé sobre él, es porque me lo contó personalmente, soy de aquellas personas que tuvo la suerte de conocerle, ser su amigo y compartir buenos y malos momentos.

Paco nació en Ondara, un buen día se montó de polizón en un barco y apareció en Venezuela donde vivió buena parte de sus años mozos. Al final, su trabajo de decorador y diseñador le llevó a tener una posición bastante buena.
Volvió a España junto con la mujer que compartió su vida y creo que hasta el mismo final, aunque estuvieran separados muchos años.
Cuando regresó a España se recorrió todo el mediterráneo buscando un lugar para vivir, después de una larga temporada eligieron Calpe y aquí ha estado hasta prácticamente hace unos años, que se marchó a vivir a Valencia y últimamente a Barcelona, donde estaba su hija Tania y donde vivía su mujer.
Su llegada a Calpe coincidió con la época dorada de la Manzanera y de todo lo que representó y representa Bofill en Calpe. El ambiente que se respiraba entonces (yo aún era adolescente) era de personas de alto nivel cultural y sobre todo gente muy “progre”, que hizo que la Manzanera fuera conocida en todo el mundo.
Paco era una de esas personas que solo querían vivir y dejar vivir. Se instaló en Casa de la familia Sala en la Avenida de la Generalitat (hoy), después se construyó una villa (como no) en la Manzanera, preciosa, era un placer ir a allí y uno se sentía totalmente a gusto en esa casa, se notaba en el aire su mano. Y ya por último se fue a vivir a un apartamento frente al mar en el Edificio Europa, que era único, allí entre otras cosas tenia una espléndida colección de libros que él había leído uno a uno.
Era un buen deportista y me acuerdo de sus partidas de frontón con Manolo Santas, Ramón Matanzas, etc., y después sus cubatas, aunque él en realidad, era de vino y tinto. Me acuerdo su saludo al comer levantando la copa de vino tocando su cabeza y diciéndote “salud amigo”.
Abrió la tienda de antigüedades en la calle Delfín que después se convirtió en un buen restaurante (la Cambra) regentado por un gran chef y amigo Eladio Martínez. Su mano esta ahí, aún hoy, EL BODEGON, EL KENTUCKI, EL ARENAL, PEPE JUAN y un largo etc.,
Pero si de algo él se sentía especialmente orgulloso era del MAS DE PAU en Penáguila. Recuerdo como si fuera hoy, que se lo enseñé y ya regresando paramos a comer en la Venta Benifato y allí mismo, en el mantel de papel de la mesa donde comimos, dibujó lo que seria y es, el Mas de Pau. Se pasó dos años de su vida en Penáguila, durmiendo en una pensión de Alcoy, haciendo un trabajo de restauración extraordinario y transformando una Masia abandonada y medio derrumbada en un hotel de montaña precioso, donde tiene allí su Plaza: la “Plaza Soldevila”, y su dibujo principal en ella en cerámica, es del símbolo de Venezuela, el pájaro Tucán y es que él era un poco como el Tucán, un pájaro que se acerca a ti, deja que le acaricies un poco y luego desaparece de tu vida, ya nunca deja que entres en ella ni que formes parte de la misma. Paco era un poco así, le cogías cariño, pero él siempre estaba a su aire, había que dejarle espacio para vivir.
Hablé con él hace unos días, se notaba que se estaba apagando, su voz era débil, pero su conciencia era total, me dijo: “recuerdos a todos no os olvido, no preocupaos estoy bien”.
Seguro que está bien, se lo merece, por su buen hacer en esta vida, deja muchos, muchísimos amigos, en especial Pau, Batiste, Elías, Miguel del Bodegón y un largo etc., entre los cuales me incluyo naturalmente y me alegro y mucho de haberlo conocido y siempre formará parte de mi vida, me enseñó mucho y todo bien.
Adios amigo, hasta siempre, tu obra y tu ser seguirá con nosotros siempre.
Javier Morató

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